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sábado, 17 de noviembre de 2012

"Le llaman sacrificio cuando deberían decir HOLOCAUSTO". Por Francisco Altemir

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Los poderosos siempre han cambiado el significado de las palabras de forma que inducen a error a los más débiles, mejor dicho les atemorizan para que obren de acuerdo con sus dictados.

Tal ocurre con la palabra SACRIFICIO, al escucharla viene a nuestras mentes todo el poso de “enseñanza cristiana acrítica” que durante cientos de años nos han tratado de despojar de  nuestra capacidad de discernimiento. Recordamos a un dios del Antiguo Testamento que ordena a Abraham a “sacrificar” a su hijo Isaac asesinándole para satisfacción suya. Nos viene a las mente cierta prácticas masoquistas: azotarse la espalda o colocarse cilicios para sufrir y ofrecer el “sacrificio “ a un dios inexistente, porque el Dios del Nuevo Testamento encarnado en un hombre, Jesús de Nazaret, abomina de tales prácticas infructuosas. También las civilizaciones precolombinas ofrecían a sus dioses las ofrendas de los corazones de los guerreros más valientes y de las mujeres más hermosas, lo hacían en pirámides construidas a tal efecto.

Los escritos y leyendas no se pueden descontextualizar. El género humano ha ido creciendo en sabiduría y conocimientos lenta y paulatinamente. En los albores de la humanidad cualquier suceso nuevo o extraordinario les causaba inquietud por no decir auténtico pavor. Una simple tormenta eléctrica con su aparatoso acompañamiento de lluvia, rayos y truenos les hacía pensar que debían hacer una ofrenda al ser capaz de promover tan pavoroso fenómeno. Le ofrecían  productos de la tierra o animales domésticos para aplacar su ira, y ganarse su benevolencia. Era una especie de soborno primitivo para conquistar el favor del “dios” capaz de hacer tales prodigios que les dejaban en estado de “shock”.

Ese significado ha sido recogido por el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, sin tener en cuenta el contexto en que cristalizó.

Por otra parte se dice que unos padres se sacrifican por sus hijos, velándoles noches enteras cuando enferman. Uno no se imagina a esos padres con cara de cordero degollado por el “sacrificio” que están haciendo, cuando en realidad tienen cara de preocupación y, finalmente, tienen la cara y el corazón contentos cuando el hijo mejora. Su actuación les ha salido de dentro, por obligación (de ob, prefijo: a causa de  y de ligare : ligazón, parentesco).

Ese es el auténtico significado de la palabra SACRIFICIO, hacer lo más importante (del latín sacrum, lo más importante o sagrado, y de facere, obrar o actuar). Es la actitud de muchos líderes que con riesgo de la vida o de su libertad las arriesgan por sus compañeros o los desvalidos (Sánchez Gordillo). La Plataforma de Afectados por las Hipotecas es una buena muestra de ello. Los “yayoflautas” que hemos visto ser empujados y golpeados por orden de los mandamases se ven impelidos a actuar de esa forma porque es el SACRIFICIO que les pide el cuerpo, la solidaridad con las víctimas del terrorismo del sistema.

Es más fácil utilizar un falso eufemismo que decir la verdad que van adoptar nuevas medidas que nos llevan a un auténtico holocausto, a la muerte por inanición, a la muerte por falta de cuidados, a la muerte por falta de esperanza, a la muerte por desesperación. Lo más importante que tenemos todos en la vida es el futuro, en principio es nuestro pero nos puede ser arrebatado sumiéndonos en la desesperanza y empujando a muchos al suicidio. Hay que tener en cuenta  de la misma forma que hay muchos desahuciados invisibles como escribía hace poco Ignacio Escolar (sólo salen en televisión la punta del iceberg), hay también muchos suicidas invisibles de los que nadie cuenta nada. Solamente lo saben, aparte de los allegados, los jueces que levantan los cadáveres y los del Samur. Uno y otro cuerpo de funcionarios se han indignado y claman porque se tomen medidas para evitar tales desgracias, ellos no son los malos de la película, los malos son otros y se irán de rositas. Es más fácil pedir “sacrificios” que pedir que vayamos al degolladero, pero ignoran que el verdadero significado de SACRIFICIO supone la unión de todos contra la injusticia, la corrupción y la mentira.  Es el trabajo más sagrado e importante que nos aguarda.

Los mandamases conocen muy bien los consejos de Maquiavelo  en “El Príncipe”, después de sopesar las dos alternativas contrapuestas: “Más vale ser temido que amado.  Ignoran, como es natural, que las sociedades en las que no reina el temor son más felices, las personas son más solidarias. Hay que decir ¡BASTA! a este capitalismo salvaje en el que reina la SACROSANTA  COMPETITIVIDAD,  que convierte a la sociedad en una jungla en la que impera el más fuerte, el que sabe poner mucho mejor las zancadillas, el que sabe manejar la navaja mejor que nadie, el que es más astuto y utiliza las mejores argucias para escalar puestos pisoteando a los demás, el que tiene menos escrúpulos, el que ve en el otro un enemigo al que hay que eliminar en lugar de un amigo al que hay que ayudar. Es necesario cambiar el sistema, en el que se vea al otro como un compañero, con su dignidad y sus flaquezas como las nuestras porque somos seres de relación, como decía Antonio Machado: “Un corazón solitario no es un corazón”. Hay que sustituir la competitividad por la cooperación, teniendo en cuenta además que el rendimiento por hora aumentará al no perder el tiempo miserablemente en cómo deshacerse de los “enemigos” (Esta observación debería servir para calmar a los Amos del Universo)

Es necesario desterrar el miedo al que nos quieren someter. Es necesario pensar con autonomía y apartar de nosotros las “recetas!” de los que, ignorando todo, nos atiborran del “pensamiento único”. Ese pensamiento único nos dice: tienes que adaptarte y el hombre medio tiene que adaptarse y someterse para sobrevivir. Adaptarse y someterse a la economía de mercado, a la globalización financiera y especuladora, a la competitividad, a los empleos precarios, a la posibilidad del paro o de la jubilación anticipada, a la explotación laboral, al acoso en el trabajo, a la posibilidad de deslocalizaciones y fusiones, con las consiguientes pérdidas de puestos de trabajo, a los paraísos fiscales, a las especulaciones financieras e inmobiliarias efectuadas por los “amos del universo”. Adaptarse y someterse al yugo que supone el pago de las hipotecas durante, prácticamente, toda la vida. Adaptarse a la arrogancia y prepotencia del poder, al trabajo infantil esclavo, a la trata de blancas. Adaptarse a las amenazas de privatización de los servicios públicos o a su posterior desaparición. En sumo: adaptarse a vivir con miedo, sin dignidad y esperanza y adeshumanizarse. El sistema aborrece de los que piensan y se rebelan, les descalifica tachándoles de “inadaptados” y les echa encima a los cuerpos de seguridad del Estado: ¡Hay que identificarse! y ¡Ay de ti si no lo haces aunque seas un “yayoflauta” que lucha por sus bisnietos!

Madrid, 12 de noviembre de 2012.
 


sacrificio.
(Del lat. sacrificĭum).
1. m. Ofrenda a una deidad en señal de homenaje o expiación.
2. m. Acto del sacerdote al ofrecer en la misa el cuerpo de Cristo bajo las especies de pan y vino en honor de su Eterno Padre.
3. m. Matanza de animales, especialmente para el consumo.
4. m. Matanza de personas, especialmente en una guerra o por una determinada causa. La revolución supuso el sacrificio de miles de vidas.
5. m. Peligro o trabajo graves a que se somete una persona.
6. m. Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia por consideraciones que a ello le mueven.
7. m. Acto de abnegación inspirado por la vehemencia del amor.
8. m. coloq. Operación quirúrgica muy cruenta y peligrosa.
~ del altar.
1. m. sacrificio de la misa.
2. holocausto.
3. (Del lat. holocaustum, y este del gr. ὁλόκαυστος).
4. 1. m. Gran matanza de seres humanos.
5. 2. m. Acto de abnegación total que se lleva a cabo por amor.
6. 3. m. Entre los israelitas especialmente, sacrificio en que se quemaba toda la víctima.
  1. 7.   Real Academia Española © Todos los derechos reservados
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sábado, 10 de noviembre de 2012

"...se trata de que las personas que quieran estudiar sin ser ricas tengan que pedir créditos a los bancos para poder hacerlo. En teoría, el préstamo universitario parece tan fácil como en su día parecieron las hipotecas a una gran parte de la población. Primero se suben los precios extraordinariamente y después se ofrecen créditos que parecen pagables por algo que, en todo caso, es necesario: una casa o una buena educación. " Por Beatriz Gimeno

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Beatriz Gimeno
Entre la vorágine de recortes en derechos laborales, económicos y sociales están pasando un poco desapercibidas, aunque no para los afectados y sus familias, la subida de las tasas universitarias en todas las universidades públicas que junto con la radical disminución de las becas están expulsando del campus a miles de estudiantes. Esta subida no es exclusiva de España sino que se está produciendo en todo el mundo. No tiene misterio: están privatizando la universidad. En poco tiempo estudiar en España ya no estará al alcance de muchas familias corrientes y menos aun si son varios los hijos que querrían hacerlo.
 
La razón última de este incremento de tasas es la misma que ha llevado a la privatización de los servicios más básicos para la vida, como la sanidad. Todo lo que pueda ser negocio, será negocio. La universidad puede ser un gran negocio para unos pocos pero, sobre todo, para los bancos. Una vez que el cliente perfecto para el banco, aquella persona que se hipoteca de por vida, puede que esté agotado, hay que buscar nuevos nichos clientelares, es decir, personas a las que vender los créditos. Los estudiantes y las tasas universitarias son un negocio perfecto. Las tasas suben tanto que no son pagables para las familias normales, por lo que los bancos ofrecen créditos baratos, tan baratos que parecen pagables, a los estudiantes. En España ya estamos comenzando a escuchar hablar de esa política que lleva décadas ya naturalizada en EE.UU, tan naturalizada como lo han estado las hipotecas aquí.

Vamos aquí a dejar aparte las consecuencias sociales de considerar el conocimiento y la investigación mercancías que pueden venderse y comprarse en el mercado como cualquier otra, consecuencias que serán muy importantes a largo plazo. Pero ciñéndome únicamente a la cuestión económica se trata de que las personas que quieran estudiar sin ser ricas tengan que pedir créditos a los bancos para poder hacerlo. En teoría, el préstamo universitario parece tan fácil como en su día parecieron las hipotecas a una gran parte de la población. Primero se suben los precios extraordinariamente y después se ofrecen créditos que parecen pagables por algo que, en todo caso, es necesario: una casa o una buena educación. Los créditos universitarios son a bajo interés y parecen una ganga. El universitario no lo tiene que comenzar a devolver hasta que empieza a trabajar, sólo entonces. Chicos y chicas de 18 años firman contratos con los bancos sin saber si van a trabajar, en qué, por qué salario o en cuánto tiempo.

Finalmente, en el mejor de los casos, estos jóvenes comienzan sus vidas con una deuda a los bancos que puede llegar a los 100.000 euros y que en el momento en que trabajen tendrán que pagar. Además, claro, tendrán también que pagar el piso, la sanidad, la educación de sus hijos e hijas etc. Para que nos hagamos una idea del negocio, en EE.UU, el año pasado se concedieron 100.000 millones de dólares en préstamos para estudiantes, con sus intereses correspondientes. Además de lo que significa que la mayoría de los jóvenes estén obligados a endeudarse antes de tener la madurez suficiente, además de lo que significa para la libertad de estas personas comenzar sus vidas con una deuda enorme, los créditos a los estudiantes pueden convertirse en la nueva burbuja. Si el paro juvenil se dispara y los salarios bajan no es descabellado pensar que llegará el momento en que estos créditos, o la mayoría de ellos, no puedan recuperarse, como ha ocurrido con las hipotecas, o que comiencen a existir personas cuyos sueldos completos sean embargados para pagar las deudas a los bancos y se conviertan en los nuevos desahuciados.

La buena noticia es que aunque parezca difícil a veces sí se puede. Acabamos de ver que la lucha del movimiento ciudadano contra los desahucios ha conseguido, al menos, poner el tema en la agenda política de los partidos. Pero además tenemos el ejemplo de Quebec. Allí, el gobierno aumentó el coste de las matrículas universitarias en un 75% , lo que provocó una huelga indefinida de estudiantes universitarios y de institutos. La respuesta del gobierno a esta huelga y a las manifestaciones que se produjeron fue la criminalización de las protestas, restringiendo específicamente las libertades de asociación, reunión y expresión. Esto nos tiene que sonar. Finalmente, más de 2500 detenidos y tras siete meses de huelga, la nueva primera ministra Pauline Marois ha anulado tanto la subida de las tasas como las leyes crininalizadoras de las protestas.

La protesta no ha acabado porque no es que Marois no quiera subir las tasas, sino que quiere “acomodarlas a la inflación”, mientras que los estudiantes quebecoises exigen el derecho a disfrutar de una enseñanza universitaria gratuita, igual que los chilenos, que llevan dos años de duros enfrentamientos con el gobierno por la misma razón. Ayer los estudiantes de la universidad Complutense protagonizaron protestas que terminaron con duras cargas policiales. La lucha por una vida vivible es global y las protestas tienen que globalizarse también y ya han comenzado a hacerlo. El 14 de noviembre Huelga General en España y en varios países europeos.
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martes, 23 de octubre de 2012

Elecciones: la lección de la unidad. La Alternativa Galega de Esquerda (AGE), unión de cuatro partidos, supone una apuesta exitosa que marca el camino a seguir al aunar en su seno cuestiones medulares que son la base misma de su espectacular entrada en el escenario gallego, por Javier Couso

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Llegit a la web HABLANDO REPÚBLICA

Javier Couso
Continúa inexorable el paso del tiempo que nos conduce a esa implosión europea de la que hablaba el Presidente venezolano Hugo Chávez. Implosión que en nuestro caso será explosión y nos estallará en la cara.

Como si de una función de teatro se tratase, vamos representando los actos que vemos como espectadores en Grecia y que pronto nos convertirán en protagonistas de nuestra propia miseria.


Las elecciones autonómicas en Galicia y Euskadi dan algunas claves de las que conviene sacar conclusiones, sobre todo para quienes creemos que es posible armar espacios colectivos de resistencia que confluyan en un proyecto a la ofensiva. Hoy ni siquiera podemos jugar a la defensiva, nos ganan por goleada.


Lo primero que salta a la vista es la consolidación de una tendencia sostenida en el descenso del bipartidismo, mitigada por una injusta ley electoral hecha a la medida de los dos grandes partidos. Pero los fríos datos no mienten y si sumamos, el PP y el PSOE pierden en estas dos elecciones 485.537 votos.


Como en el escenario heleno, el PSOE va siguiendo fielmente la estela del PASOK en una debacle de descrédito que aumenta día a día. Ni más ni menos que 334.802 votos que restar al partido social-liberal en las elecciones vascas y gallegas.


Junto a esta disminución del apoyo al bipartidismo se va observando que solo la unión en coaliciones amplias da resultados. Una clara muestra es el ejemplo de EH-Bildu en los comicios vascos, aunque con un componente específico en relación al conflicto nacional y al futuro que se abre tras el cese de la actividad de ETA.


En cuanto a la izquierda federalista, y sin dejar el escenario vasco, vemos como la pérdida de representación parlamentaria es consustancial a la división interna y a la confusión de varias voces de una misma organización defendiendo dos proyectos diferentes.


El caso gallego nos trae el sabor agridulce de la jornada. Por un lado asistimos a una revalidación de la mayoría absoluta del PP por mor de la trampa electoral (perdiendo 134.494 votos los populares ganan 3 escaños) que será utilizada desde La Moncloa como aval para continuar en la destructiva senda de la carrera antisocial de recortes y por otro lado a la irrupción de una izquierda plural y anticapitalista que trae un poco de aire fresco al panorama de derrota continuada.


La Alternativa Galega de Esquerda (AGE), unión de cuatro partidos, supone una apuesta exitosa que marca el camino a seguir al aunar en su seno cuestiones medulares que son la base misma de su espectacular entrada en el escenario gallego.


La suma de un lenguaje sin complejos, su pluralidad y un carismático liderazgo histórico como argamasa, han conseguido aglutinar e ilusionar para obtener 200.000 sufragios que se traducen en 9 escaños. AGE irrumpe en el Parlamento Gallego a pesar del descrédito generalizado que se evidencia en una abstención que crece imparable, alcanzando un 36,2%  en Galicia.

Este elevado nivel de abstencionismo, con motivos reales para la desafección, es alentado por un antipoliticismo que, en el fondo, busca blindar el sistema, sea con el bipartidismo, sea con futuros gobiernos de expertos, convirtiéndose en definitiva en uno de los lastres que impiden el avance de alternativas reales a este capitalismo neoliberal.


En la transformación de la sociedad solo existen dos caminos: la consecución de gobiernos por medio de votos arropados por una mayoría social o la quiebra del sistema por un enfrentamiento activo y organizado, casi siempre a través de la violencia.


No sé realmente como quieren cambiar este sistema los abstencionistas, si su motivación es el hartazgo o la protesta activa pero, aunque veo algunas posiciones que buscan el desbordamiento social en la calle, son absolutamente minoritarias y, más que poner en jaque al sistema, refuerzan por contraposición limitada al sector de orden del poder.


Si algo hemos aprendido últimamente de América Latina es la posibilidad de llegar a tomar las riendas del país y poner freno a la dictadura financiera. Ellas y ellos pasaron antes por la hecatombe social de ser gobernados por políticos al servicio del FMI y el Banco Mundial, lo mismo que empezamos a vivir aquí.


Por este motivo hay que pararse y meditar sobre la AGE gallega para extender e imitar su ejemplo en base a las premisas señaladas: liderazgos atractivos, creíbles y aglutinadores, unidad generosa en la diversidad, oposición frontal a la deuda y al déficit neoliberal, lenguaje claro y sin complejos, proyecto alternativo de país que no aspire a ser la muleta de un PSOE social-liberal.

El escenario vacío está esperando que comience la obra de la transformación social. Hace falta cambiar el guión e impulsar a los grandes intérpretes del pueblo.
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jueves, 18 de octubre de 2012

PER LA JUSTÍCIA SOCIAL I LA RAÓ DEMOCRÀTICA. CRIDA A LA CATALUNYA FEDERALISTA I D’ESQUERRES.

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El resultat de la convocatòria electoral anticipada del proper 25 de novembre serà decisiu per al futur dels ciutadans i ciutadanes de Catalunya. Des que fa dos anys CiU va arribar al Govern de la Generalitat, hem viscut un procés polític paradoxal. D’una banda, el Govern d’Artur Mas s’ha situat a l’avançada d’un model de política fiscal i de dures retallades socials, educatives i sanitàries, que ens allunya del model social dels països més avançats d’Europa, alhora que a les Corts espanyoles ha donat suport reiterat a les polítiques laborals més regressives de la democràcia. L’aliança CiU-PP ha fet possible també un retrocés escandalós en els mitjans públics de comunicació, revertint els passos endavant cap a una major llibertat, que havien donat els governs progressistes a Espanya i Catalunya. I de l’altra , CiU ha consumat, en molt poc temps, un gir estratègic oportunista, posant-se al davant d’un moviment independentista que pretén iniciar un procés de secessió de Catalunya.

La societat catalana està patint una greu crisi econòmica que ja ha esdevingut una crisi social i política, que s’ha traduït en un augment de la pobresa i la desigualtat i en una minva en el principi d’igualtat d’oportunitats. Moltes persones avui estan patint i veient truncats els seus projectes vitals. Aquesta situació reclama per part de tothom un exercici de responsabilitat política i ètica, sobretot en un moment on el descrèdit dels partits i les institucions és extraordinàriament greu. Considerem que el trencament amb Espanya no és la única sortida de futur i que l’inici d’un procés de secessió en un context com l’actual, posa en perill la cohesió social i no és el camí per millorar les condicions de vida dels catalans, ni des del punt de vista econòmic, ni social ni cultural.

Avui molts proposen la independència com un camí “màgic” per sortir de les dificultats, deslliurant-nos del pes mort que, diuen, representa Espanya. Un discurs on es barregen veritats a mitges i exageracions diverses, particularment pel que fa a les relacions fiscals entre Catalunya i l’Estat, fins al punt que és habitual escoltar afirmacions tan populistes i agressives com “Espanya ens roba”. Paral•lelament, alguns sectors independentistes han aconseguit estendre la idea que la secessió, que vol dir el trencament de l’Estat, serà un procés sense costos econòmics excessius, sense fractura social, políticament amable, en què tot seran només beneficis. El sobiranisme creu que el fenomen de la globalització només pot tenir conseqüències positives per a Catalunya i per això ha assumit sense complexes el model econòmic neoliberal. Per a la societat catalana, disposar d’un estat propi serà un “bon negoci”, s’afirma. L’èmfasi en les virtuts econòmiques de la independència, que no se sostenen en una anàlisi rigorosa, no és altra cosa que una calculada estratègia per esquivar una realitat social rotunda des de fa moltes generacions: el fet que la major part de la ciutadania de Catalunya compartim catalanitat i espanyolitat en graus diversos.

Defugim les visions apocalíptiques sobre una virtual secessió, però tampoc no estem disposats a acceptar acríticament els arguments ensucrats de l’independentisme. No creiem que pertànyer a Espanya sigui una obligació perpètua, però no compartim tampoc les raons dels qui sostenen la necessitat històrica de la ruptura. Pensem que la secessió no és la resposta raonable als problemes de la societat catalana en el marc de les complexitats, interdependències i sobiranies compartides del segle XXI. Especialment, no és la resposta intel•ligent en el context d’una Europa que necessita avançar cap a nivells més elevats d’unitat política en el marc d’una crisi que amenaça la seva pròpia supervivència. La comparació entre beneficis i costos socials és molt més favorable en el cas d’un millor encaix federal de Catalunya a Espanya i a Europa, que no pas en el cas de la independència.

Per tot això, reconeixent-nos hereus de les esquerres catalanes que han defensat sempre “Catalunya, un sol poble”, alcem la nostra veu per defensar obertament que el trencament amb Espanya no és la millor opció ni per sortir de la crisi actual ni per articular una alternativa des de l’esquerra a les polítiques d’austeritat europees. A més, els riscos, les tensions i les incerteses d’un procés de secessió no són pas el millor escenari per millorar les condicions de vida de la gent, particularment dels sectors més humils i vulnerables.

Fins al dia d’avui no hi hagut a penes controvèrsia democràtica, on els interrogants de la ruptura hagin pogut ser debatuts àmpliament en el marc d’un debat públic basat en els principis del pluralisme democràtic. El federalisme té profundes arrels entre els sectors progressistes de Catalunya i compta amb experiències d’èxit en altres estats del món que haurien de ser tingudes en compte. Reclamem a les forces polítiques d’esquerres que, en un moment electoral com aquest, siguin valentes, escoltin la gent, facin un esforç pedagògic, s’atreveixin a parlar clar i apostin per explorar i explicar a la ciutadania els camins d’un federalisme nou, desacomplexat i exigent amb l’Estat, on la ciutadania de Catalunya s’hi pugui sentir bé des de les seves identitats compartides.

Volem una Espanya federal en el marc d’una Europa federal i socialment justa. No se’ns escapen les dificultats del que proposem i la sensació real fins avui d’un cert fracàs en aquest propòsit. D’una banda, perquè l’esquerra espanyola majoritària no ha volgut jugar a fons aquesta carta, i, de l’altra, perquè la dreta espanyola és profundament nacionalista i s’atrinxera quan li convé en l’immobilisme constitucional. A Catalunya, els darrers anys s’han anat acumulant molts greuges i incomprensions, des de la desgraciada sentència del Tribunal Constitucional sobre l’Estatut fins als reiterats incompliments dels successius governs espanyols en matèria d’inversió. La relació entre els governs democràtics d’Espanya i de Catalunya s’ha caracteritzat per la irresponsabilitat d’aquells que han tingut voluntat de monopolitzar i apropiar-se de les idees d’Espanya i de Catalunya, amb objectius partidistes clars. Tanmateix, creiem que no hi ha raons suficients per defallir i que, en qualsevol cas, l’alternativa de la secessió és enormement inquietant i perillosa per a la cohesió social. En sentim còmplices de les veus que, des d’altres territoris d’Espanya, expressen el seu disgust i impotència davant la imatge monolítica que des de Catalunya alguns projecten d’Espanya, una imatge tan injusta i irreal com la que des de la resta de l’estat molts tenen de Catalunya. En aquest sentit, és del tot imprescindible que s’engegui un moviment federalista d’abast espanyol, que serveixi també per subratllar que són més les coses que ens uneixen que no pas les que ens separen.

Les properes eleccions al Parlament de Catalunya no poden esdevenir un plebiscit on “independència sí, independència no” sigui el tema únic de campanya. Democràticament és imprescindible jutjar l’acció política del govern sortint i confrontar els programes electorals en relació a tots els altres aspectes on el nostre Parlament té competències i atribucions específiques, particularment en el camp de les polítiques de benestar. Igualment, no podem deixar de recordar que el President Mas arriba a aquestes eleccions sota l’ombra de la corrupció i de la responsabilitat del seu partit, CDC, en el cas del saqueig al Palau de la Música.

Aquestes eleccions, en canvi, sí que poden ser el començament d’un exercici col•lectiu per debatre i articular les diferents alternatives polítiques –totes elles legítimes- en relació a l’anomenat “encaix” de Catalunya dins d’Espanya i Europa. Però des d’un debat lliure i plural, serè i ordenat, sobre les raons que porten a uns, des l’anomenat “dret a decidir”, a demanar el trencament i als altres a demanar un nou acord. Un procés que es resolgui des del principi democràtic, en el marc d’un estat de dret, i que, si s’escau, conclogui amb la celebració d’un referèndum. Avui el principal risc no és que Catalunya (o Espanya) perdi sobirania sinó que anem enrere en termes de democratització, que els ciutadans de tota Europa perdin encara més sobirania davant els mercats i el capital. No la recuperarem si no ens esforcem per enderrocar les fronteres que queden entre els europeus, en comptes de crear-ne de noves.

Per tot això, volem fer una crida a la ciutadania progressista de Catalunya perquè el proper 25 de novembre es mobilitzi i faci confiança a aquelles formacions polítiques que presentin programes nítidament d’esquerres i que contemplin una renovada i potent opció federal. Que posin també en el centre del debat electoral la forma com s’han efectuat les polítiques de retallades de l’estat de benestar realitzades pel Govern de Mas, amb el suport del PP. I que confrontin l’existència de diferents alternatives davant la crisi. Que reclamin de la Unió Europea polítiques d’impuls al creixement econòmic a fi d’evitar que l’austeritat recaigui només en els serveis públics i les prestacions socials. És a dir, una Europa unida al servei de la gent. En definitiva, que apostin amb claredat per un model d’estat federal on la major part de la ciutadania de Catalunya pugui sentir-se còmoda i reconeguda, compartint amb altres pobles un projecte comú de convivència, justícia i cohesió social.

Barcelona, 11 d’octubre del 2012
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sábado, 6 de octubre de 2012

"...No quiero abandonar el proyecto de construir otra España, muy distinta a la actual, que sea auténticamente democrática, justa y plurinacional. Pero no es nada fácil, incluso también bastante agotador. Las izquierdas españolas gobernantes a pesar de definirse como federalistas, han hecho muy poco para desarrollar el federalismo. Ha sido un indicador más de su excesivo conformismo." Por Vicenç Navarro

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Vicenç Navarro
Durante los Juegos Olímpicos pudimos oír como la BBC presentaba con toda naturalidad a Gran Bretaña como un Estado de varias naciones, Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales, que tienen sus propios derechos claramente diferenciados. Sería impensable, sin embargo, que la televisión pública española diera un informe semejante sobre España. Y sería también impensable que el establishment español, basado en Madrid, admitiera que España es un Estado de varias naciones, cada una con su pleno derecho de autodeterminación, incluyendo su poder de escisión, si así lo desean, como ocurre en Gran Bretaña con Escocia o en Canadá con Quebec. Lo máximo que se llega a admitir es que España ya es, en realidad, un Estado federal, pues el gasto de las autonomías es mayor que el gasto gestionado por algunos Estados en un sistema federal.

Este argumento se repite una y otra vez sin haber variado ni un ápice desde hace ya años. Y desde luego, tales establishments tampoco reconocen que ellos mismos son profundamente nacionalistas, lo cual es fácil de ver que lo son, pues defienden una visión de España que niega la plurinacionalidad del Estado, sometiendo todas las otras nacionalidades al Estado español, a su cultura, idioma y comportamientos. En esta resistencia a la plurinacionalidad no ven ninguna expresión de dominio. El hecho de que los parlamentarios catalanes no puedan expresarse en catalán no lo ven como una imposición de dominio cultural. Cualquier defensa de tal plurinacionalidad es acusada de victimismo, de secesionismo, de falta de internacionalismo o peor, para una persona de izquierdas, de falta de solidaridad con el resto de España, asumiendo que tener un Estado central es la condición necesaria para distribuir la riqueza. Tal nacionalismo españolista se justifica así como garante de solidaridad, confundiendo solidaridad con uniformidad. Por lo demás, las demandas por parte de la gran mayoría de partidos políticos en Catalunya, excepto el PP catalán, son definidas como el resultado de los deseos de la burguesía catalana de expandir sus privilegios de clase a costa del resto de España. Esta interpretación de los hechos está enormemente generalizada y ha creado un sentimiento hostil hacia Catalunya que la derecha española ha rentabilizado electoralmente, estimulando tal sentimiento. Estos sentimientos aparecen también en sectores del nacionalismo españolista dentro de las izquierdas, de las que he llegado a oír que el entonces presidente Montilla o la dirigente socialista Manuela de Madre, “estaban contaminados de nacionalismo”.

Y el establishment españolista, basado en Madrid, considera un disparate indicar que tal establishment esté explotando a Catalunya o a cualquier otra comunidad. El hecho de que el sistema de transporte ferroviario sea enormemente radial, centrado en su gran parte en Madrid, se considera lógico y razonable, debido a la capitalidad de tal ciudad. Y el hecho de que se pueda ir de Barcelona a Madrid en dos horas y media, y que conlleve más de seis horas ir de Barcelona a Bilbao (que tiene la misma distancia), no se reconoce como indicador de algo que es profundamente injusto.

Es esta actitud y estos argumentos que han llevado a gran parte de Catalunya a un hartazgo y al deseo de separarse de España. Tengo muchísimos amigos aquí en Catalunya que nunca pensaron en separarse de España, y ahora lo están pensando y deseando.

Veamos.

1. Un socialista tiene que estar en contra de cualquier tipo de explotación, sea ésta de clase, género, raza o nación. Y dentro de España hay explotación de todo tipo, incluso de nación. Ya sé que esto nunca (repito, nunca) un intelectual del establishment madrileño, desde Fernando Savater al político José Bono y muchos otros lo aceptará. Pero, mientras, repito, pueden ir de Madrid a Barcelona en dos horas, pero para ir de Barcelona a Bilbao se necesitan seis horas y cuarto. ¿Nunca han oído el dicho del presidente Aznar de que el modelo ferroviario de España debería basarse en que cualquier capital de provincia no estuviera más distante de Madrid que 4 horas?

2. Las personas que pagan impuestos no viven en el vacío. Viven en territorios que necesitan servicios públicos e infraestructuras. Esta frase que continuamente se utiliza de que no son territorios pero individuos los que pagan impuestos, ignora que los individuos viven en territorios cuyos recursos públicos se financian por aportaciones individuales.

3. De ahí que sea lógico que desde Catalunya se hable de que ésta, al ser más rica, aporte más recursos, lo cual ninguna fuerza catalana ha cuestionado. La continua acusación que se hace a Catalunya de ser insolidaria es otro insulto más entre otros muchos que constantemente se hacen a Catalunya. El cuestionamiento de solidaridad, por muy extraño que parezca, no es el tema que está llevando a miles de catalanes a la calle. Que Catalunya, al ser más rica que el promedio de España, aporte más al erario público del Estado español que otras partes de España, por tener ciudadanos con más recursos, no ha conllevado ninguna objeción por la gran mayoría de partidos políticos catalanes. Ahora bien, los recursos que el Estado catalán recoge, debe revertirlos en Catalunya, donde tales ciudadanos viven, una vez se descuenta el pago de gastos comunes y la solidaridad con otras partes de España. Y en esta devolución a Catalunya tiene que incorporarse una variable más, el coste de vida, pues un pensionista catalán recibiendo la misma pensión que un extremeño, tiene menos capacidad adquisitiva, pues al ser el nivel de vida superior en Catalunya que en Extremadura, el pensionista catalán sale perjudicado. Y esto ocurre en muchas otras transferencias de gasto público. Recibir igual no es lo más equitativo. Además, una nación como Catalunya tiene la responsabilidad de garantizar la viabilidad y fortaleza de su lengua y de su cultura, lo cual requiere dinero y capacidad de decisión. Si Catalunya quiere permanecer como nación, debe considerar el catalán como la lengua prioritaria, sin que ello implique ninguna minusvaloración del idioma castellano, también patrimonio de Catalunya. Si ello no ocurriera, la propia fortaleza del castellano diluiría la cultura catalana hasta el punto de desaparecer (como ha ocurrido en Francia). ¿Es esto lo que desean los nacionalistas españoles? Me temo que algunos sí. Y que tal posibilidad exista, el nacionalismo españolista lo ignora.

4. El nacionalismo españolista es el más oprimente, pues es el que ha mandado y dominado el Estado español. Y actualmente está enrocado en la Constitución, que se considera erróneamente como reflejo de la voluntad de todos los españoles, sin tener en cuenta el momento y contexto en que se aprobó. Un gran desequilibrio de fuerzas explica la Transición inmodélica que creó una Constitución que reproduce este nacionalismo, hasta el punto que prohíbe por fuerza de las armas que Catalunya o el País Vasco pudieran escindirse de España si así lo desearan. Y a esto no le llaman los intelectuales en Madrid dominio y explotación. Por lo visto no se dan cuenta de que una unión es oprimente si no se hace voluntariamente.

5. El Estado de las autonomías no es un Estado federalista. Considerarlo como indicador a través del dato del porcentaje del gasto estatal total que se consume y se gestiona en una Comunidad Autónoma es un error metodológico notable, pues se confunde descentralización con autogobierno. Catalunya puede tener el 80% del gasto sanitario pero tiene una capacidad decisoria limitada en sanidad. Un tanto igual ocurre en educación. Como director de un programa académico en la UPF, tengo que pedir permiso a Madrid, al Ministerio de Educación, para cambiar una asignatura de mi programa. Imposible en EEUU, un Estado federal. Es inimaginable que yo tenga que llamar a Washington para pedir permiso para cambiar una asignatura de un programa académico en la The Johns Hopkins University en Baltimore, en el Estado de Maryland. En Barcelona, sin embargo, sí que tengo que hacerlo, llamando a la capital del Reino.

6. La Transición inmodélica, ocurrió en una situación excepcional, con gran dominio del proceso por parte de las fuerzas conservadoras que dominaban al Estado, estableciendo un Estado que es insatisfactorio para un número creciente de españoles. Su gran retraso social y su falta de plurinacionalidad son un indicador de ello. Y lo que está ocurriendo hoy en las calles de Barcelona (y también en Madrid) es un ejemplo muy claro. La animosidad de gran parte de la población catalana no es hacia España, sino hacia el establishment español y hacia el Estado, lo cual está ocurriendo a lo largo del territorio español. Se requiere un profundo cambio hacia el establecimiento de una España heredera de su pasado republicano con un Estado auténticamente democrático, social y plurinacional, en el que la democracia representativa sea auténticamente proporcional y auténticamente participativa en que las distintas naciones y regiones puedan desarrollar referéndums sobre lo que desean, con una Constitución en la que la unidad en el Estado sea voluntaria, libremente expresada, sin ninguna imposición, y en el que la solidaridad se ejerce, entre otros indicadores, por un pago contributivo según su riqueza, a un nivel que permita el continuo desarrollo de todas las naciones, incluyendo Catalunya, en que los órganos centrales estén distribuidos entre las distintas naciones sin que exista una capitalidad que centralice el poder del Estado. En EEUU, hay muchas agencias federales que están ubicadas en varios estados.

7. El hecho de que la derecha nacionalista catalana esté ahora intentando liderar el movimiento a favor de la autodeterminación no quiere decir que tal derecha sea la auténtica representante del movimiento. En realidad, en los momentos difíciles en Catalunya, como durante la dictadura, fueron las izquierdas las que, en una lucha heroica, defendieron más la identidad catalana, como incluso el presidente Pujol reconoció en su día. La burguesía catalana y la Iglesia catalana, incluyendo Montserrat, apoyaron el fascismo. Tampoco es cierto que todos los que estamos apoyando el derecho de autodeterminación estemos deseando la Secesión. Las encuestas muestran que la mayoría de los ciudadanos en Catalunya que ya están pidiendo el autogobierno no están pidiendo la Secesión. Lo que sí que hay es un deseo mayoritario de que el Estado español no es el que se desea, lo cual no quiere decir la rotura con España.

8. No hay duda de que el gobierno CiU está utilizando tal movimiento para desviar la atención popular de lo que en este momento debería ser central, es decir, el impacto en la población de sus políticas neoliberales, llevadas a cabo con apoyo del PP en el Parlament y en las Cortes, donde CiU apoya tales políticas. Pero confundir esta realidad con la creciente fuerza de tal movimiento, evaluándolo como una simple estrategia de CiU es un profundo error. Hoy hay un hartazgo hacia el establishment español, basado en Madrid, que el establishment político catalán está intentando utilizar. Pero también el establishment españolista basado en Madrid lo está utilizando para movilizar, una vez más, el anticatalanismo.

9. Muchos en Catalunya han abandonado este proyecto de luchar por otra España, pues creen que España nunca cambiará. Hoy son independentistas. Simpatizo con ellos. Pero no quiero abandonar el proyecto de construir otra España, muy distinta a la actual, que sea auténticamente democrática, justa y plurinacional. Pero no es nada fácil, incluso también bastante agotador. Las izquierdas españolas gobernantes a pesar de definirse como federalistas, han hecho muy poco para desarrollar el federalismo. Ha sido un indicador más de su excesivo conformismo.
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miércoles, 3 de octubre de 2012

“Culpar a la víctima” es una de las características que más y mejor definen el fascismo. La pusieron en práctica en los campos de exterminio y, en una parte de los recluidos, tomó cuerpo. Por Zana

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Article llegit a IU GORDON

SÍNDROME DE CULPABILIDAD
Mientras no se demuestre lo contrario, los Gobiernos salen de las urnas
Han sido los anglosajones bajo el epígrafe “victim blaming”, que literalmente quiere decir que hay que culpar a la víctima de su propia tragedia, quienes primero nos advirtieron, pero como ocurre siempre con estas cosas, no hicimos caso.

No voy a descubrir nada nuevo si digo que “culpar a la víctima” es una de las características que más y mejor definen el fascismo. La pusieron en práctica en los campos de exterminio y, en una parte de los recluidos, tomó cuerpo. Ahora, con los castigos que nos imponen, en forma de recortes en calidad de vida y libertades, para pagar su deuda a sus bancos, hacen lo mismo. Habéis vivido por encima de vuestras posibilidades, nos dicen, y una gran parte de nosotr@s, lo creemos.
 
Ha calado, y de una manera verdaderamente preocupante, la idea de que todos los males que nos acechan es por culpa nuestra, y mientras no nos desembaracemos de ese sentimiento de culpabilidad la lucha está perdida.

Y, sin embargo, sí que hay algo de cierto en esto de que somos culpables de nuestra propia tragedia. Tragedia que es como una versión del Síndrome de Estocolmo, donde nosotr@s, aceptando de buen grado el castigo, pagamos sonrientes y amablemente el rescate a los captores.

Sí, creo que somos culpables de nuestras desgracias, en tanto y cuanto somos los responsables de que gobierne quien nos gobierna. Bueno lo de gobernar es un decir, una manera de hablar, figurar, figura Rajoy, otra cosa es que quien manda son los de siempre, es decir, los banqueros.

Y aún reconociendo que el modelo de elección, la Ley Electoral, está corrompido y diseñado para que ganen los partidos que defienden al Sistema, es decir la Alternancia “Socioneoliberal” representada por los partidos conservadores y socialdemócratas, con la inestimable ayuda de los partidos periféricos (también de cultura y trayectoria Socioneoliberal), aún reconociendo esta trampa seudodemocrática, y mientras no se demuestre pucherazo electoral, gobierna quien los votantes quieren. Aquí voy a hacer un apunte un tanto curioso: gobierna quien los votantes quieren y lo hace con la complicidad un tanto extraña de quienes, declarándose antisistema, se abstienen. Y digo extraña complicidad porque conociendo, como conocen, que su abstención favorece, por la simple caída del peso de la lógica numérica, a los partidos contra los que dicen quieren luchar, aún así, se abstienen.

Somos culpables de sustentar, con nuestra apatía en muchos casos, y nuestra estupidez en otros muchos, todo lo que nos sucede. Acabamos de saber que los Presupuestos Generales del Estado para 2013 inciden, de manera un tanto draconiana, en más y enormes sacrificios y recortes. También hemos visto como el día de la “presentación en sociedad” de dichos recortes, robos habría que llamarlos, los tres ministros sin vergüenza que allí estaban sonreían ampliamente, como quien lo hace con la convicción del deber cumplido.

Culpables de permitir, con nuestra apatía y estupidez, que la política fiscal, aprobada por quienes ganan en las urnas, sea regresiva (en vez de progresiva) y que por tanto, y como viene sucediendo desde hace muchos años, beneficie a las rentas del capital y a las rentas superiores a costa de las rentas del trabajo.
 
Culpables de mirar para otro lado mientras algunos advertíamos que nos estaban imponiendo un modelo de desarrollo sustentado en el agravamiento de las desigualdades. Culpables de no entender, o de no querer entender, aquello que Martín Niemöller dijo: primero vinieron a por…, pero como yo no lo era no hice nada para evitarlo.
Culpables de no sentir ya ni nauseas cuando un exministro, Eduardo Serra para más señas, se despacha con esta frase: la prioridad de un Estado es la Defensa, por encima de Educación y Sanidad.

Sí, lo mismo tienen razón cuando nos dicen que la culpa es nuestra.





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lunes, 1 de octubre de 2012

La educación pública retrocede 30 años.

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Article llegit a DIAGONAL
 
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros en el que se presentó el nuevo anteproyecto de ley educativa, las únicas preguntas dirigidas por los periodistas al ministro de Educación, José Ignacio Wert, trataron sobre la recentralización que supone que el ministerio pase a decidir del 55% al 65% del contenido curricular en detrimento de las consejerías autonómicas de educación, además de una pregunta cuestionando la legalidad del traslado forzoso de docentes. Ninguno de los periodistas le planteó al ministro si había consultado a la comunidad educativa su proyecto de reforma.

“Llevamos años oyendo que no se pueden cambiar leyes educativas sin llegar a consensos y [Wert] la ha sacado absolutamente solo sin contar con padres, profesores ni nadie de la comunidad educativa”, afirma indignada Cecilia Salazar, de Ciudadanos por la Educación Pública. A José Luis Pazos, presidente de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (FAPA) Giner de los Ríos, de Madrid, le llama la atención que una reforma que se plantea “en supuesto beneficio de los alumnos y las familias, se haga sin tener en cuenta ni la opinión de los alumnos ni la de las familias”.

Contrarreforma ideológica

El ministro Wert aseguró que su reforma no era ideológica, aunque no explicó de forma convincente por qué. En la comunidad educativa hay un amplio consenso en sentido contrario. Para Enrique Díez, coordinador federal del área de educación de Izquierda Unida, “está fuera de duda que desde sus prejuicios ideológicos han establecido sus pautas aplicables a la educación, y su modelo está muy claro: es un modelo para que los ricos puedan llegar a los puestos más altos, que serán los másters y los doctorados; los grados para la clase intermedia técnica y el resto en una precariedad permanente en un mercado laboral en permanente rotación”.

Guillermo Valenzuela, profesor interino que participa en la Marea Verde de Aragón, también cree que es una reforma ideológica porque “profundiza en la supeditación de la educación al mercado laboral. El proceso educativo se diseña en función de las necesidades que tiene el mercado laboral y se concibe que los estudiantes son solamente futura mano de obra. La educación no tiene un sentido por sí mismo”. Cecilia Salazar añade que “la segregación muy temprana de alumnos lo que propiciará es que pocos alumnos lleguen a bachillerato y sean desviados hacia un mercado laboral de mano de obra muy barata”.

Tres vías de segregación

La primera segregación se producirá con los llamados “programas de mejora del aprendizaje y el rendimiento”, en 2º y 3º de la ESO, en los que se agruparán alumnos con dificultades que recibirán contenidos devaluados. La segunda segregación llegará al terminar 3º de ESO. Un segmento del alumnado, el que más dificultades arrastre, será desviado a un curso puente que impedirá el reenganche al bachillerato. Estos ciclos de Formación Profesional Básica sustituirán a los actuales Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI). Cecilia Salazar explica que “los PCPI estaban pensados para alumnos de más de 16 años que iban a dejar el centro; era un intento para reenganchar de alguna forma y que pasasen a Formación Profesional de Grado Medio”. Sin embargo, “en la ley Wert se convierte en una salida, es decir, tiran directamente un alumno a la basura. Esto que antes era un ‘recoger’, ahora es una salida que no va a ningún lado, porque no hay titulación de ESO para este itinerario”. Enrique Díez va un poco más lejos y cree que “no sólo es para que salga mano de obra barata, sino para que salga cuanto antes”. En el texto del anteproyecto se puede leer que ‘se animará a estos programas a los que tengan una situación socioeconómica desfavorable’. Para Díez, “equipara la pobreza con la poca capacidad para el estudio”.

La tercera vía de segregación se hace a través de asignaturas optativas para que en 4º de la ESO los itinerarios para FP y para el bachillerato estén bien diferenciados. Para Enrique Díez, “la consecuencia es que deriva a la población escolar con más dificultades o menos recursos hacia la FP de grado medio o hacia el mercado laboral. Por tanto, convierte a la FP en una vía de segunda categoría. Cuanto antes se segrega, más se atenta contra la igualdad de oportunidades”.

Una de las razones esgrimidas por el ministro para implantar la segregación en itinerarios ha sido la mejora de los datos de fracaso escolar. El catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Cádiz, J. Félix Angulo, en un informe difundido por Soy Pública, explica que “dicha división en itinerarios pretende segregar disfrazando de esta manera el fracaso escolar”. Para el catedrático, el fracaso escolar es un problema de clase social, ya que la proporción entre hijos de trabajadores del sector servicios (profesionales y gerentes) e hijos de trabajadores sin cualificación es significativa: con respecto al acceso al bachillerato, por cada 2,7 alumnos del primer grupo llega 1 del grupo de trabajadores no cualificados, en FP la proporción es de 0,4 por cada 1; en cuanto a abandono de los estudios tras la secundaria es de 0,5 por cada 1 y el ratio de alumnos que abandonan la secundaria es de 0,12 –de la descendencia del primer grupo– por cada uno del grupo segundo.

La segregación viene acompañada de una nueva FP, con formación dual, una parte en la empresa y otra en el centro educativo, copiando el modelo alemán. No obstante, y como apunta Cecilia Salazar, “aquí no existe un tejido empresarial que pueda absorber eso y dar una formación efectiva al alumnado. En grandes empresas puede que sí, pero aquí lo que hay fundamentalmente son pymes que no pueden absorber a todas estas personas, por lo cual no tiene el menor sentido fuera de que se realiza trabajo gratis”.

El anteproyecto planteado por Wert introduce tres exámenes-reválida al término de cada etapa educativa (6º de primaria, 4º ESO y 2º Bachillerato), que serán realizados de forma externalizada, no por los profesores del centro. Para el catedrático J. Félix Angulo “no son pruebas de diagnóstico, sino que abren o cierran la posibilidad de continuar estudiando o bien marcan (como en primaria) al alumnado para el resto de su escolaridad, clasificándolo”. Guillermo Valenzuela indica que es profundizar “en la línea pedagógica que incide en la importancia del examen y de la evaluación. Todo el proceso educativo tendría como fin último poder pasar esas pruebas. Es un sistema de evaluación doblemente reduccionista. Hay muchas maneras distintas de evaluar un proceso de aprendizaje, y nosotros criticamos que la única manera de evaluar sea esa”.

Enrique Díez cree que esto muestra que la educación se concibe “no como algo que te sirva para desarrollarte, sino como un campo permanente de obstáculos, un suplicio permanente como si esto fuera un vía crucis”. Además, sostiene que el “modelo busca someter los centros educativos a las exigencias del mercado, especialmente a la competitividad, y por eso establece esas pruebas externas a nivel nacional, para ofrecer una clasificación de colegios según sus resultados, con el fin de que los ‘clientes’ puedan comparar y elegir el centro que más ventajas competitivas les aporte a sus hijos e hijas en el futuro mercado laboral”.

Cecilia Salazar cree que aquí se pueden dar las mismas consecuencias que se han dado en países que han implantado este sistema. “Lo que ha sucedido es que se ha establecido un ránking en función del cual depende la dotación económica del centro. Esto puede implicar que los centros que tienen más problemas cada vez tengan menos dinero, por lo que cada vez irán peor”. Cecilia cree que si la dotación de un centro depende de las notas de los alumnos en esta evaluación externa, “los profesores no vamos a tener más remedio que dedicarnos a enseñar exclusivamente cómo se aprueba, porque la dotación depende de ello. La reflexión crítica, la creatividad, se va a acabar porque nos vamos a dedicar a hacer pruebas tipo test para que cuando los alumnos se enfrenten al examen puedan pasarlo”.

En este nuevo escenario competitivo, Enrique Díez cree que las escuelas se van a hacer más selectivas y van a rechazar al alumnado que presenta mayores dificultades porque les puede hacer descender la posición en el ránking. “Esto tiene que ver con que se instaura el pago por resultados, propio del mundo empresarial”, apunta. La reforma acaba con la selectividad y cada universidad podrá elegir, si quiere, sus pruebas de acceso, como se hace en el mundo anglosajón.

Sin democracia escolar

Otra de las novedades que introduce el anteproyecto es el refuerzo del poder del director, nombrado por la administración y al que se le exigirá un perfil de gestor acreditado con titulaciones específicas. El informe de J. Félix Angulo alerta sobre la supuesta autonomía de los centros que esto supone: “Se convertirá, a través del control que el Gobierno pueda ejercer por las reválidas que implante, en una autonomía cautiva, que lleva a una especie de privatización encubierta de la escolaridad”. A Jesús Sánchez, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), le parece “sangrante la pérdida de capacidad de decisión de los consejos escolares, en cada centro se le relega a un papel consultivo sin carácter vinculante, lo que nos parece una tomadura de pelo”. En los consejos escolares se sientan padres y madres, alumnos y docentes, y actualmente tienen capacidad de decisión sobre algunos aspectos del centro. Otro padre que participa en la vida activa del instituto de su hijo, José Luis Pazos, cree que “el ministerio plantea esto porque entiende que la democracia la tienen que ejercer solamente unas cuantas personas”. Los profesores también alertan sobre esta medida. Guillermo Valenzuela cree que generan un modelo de educación “muy autoritario, concentrándose la gestión del centro en el director, que pasa a tener más poder”. Guillermo cree que se va a dejar “muy poca autonomía para los profesores, que tendrán menos capacidad para decidir lo que van a impartir y cómo van a evaluar”. Además, tiene sus reservas con que los directores puedan elegir a los interinos, “en nuestro sistema no es más que inducir al enchufismo y a la corrupción”. 

Para Cecilia Salazar es una falta de democracia absoluta. “Ahora en Madrid tenemos el problema de los profesores irlandeses contratados de forma ilegal por la comunidad, pero con la Ley Wert sería legal; hasta hoy en los centros públicos se hace con un baremo, de forma trasparente... Si el director gestiona esto, se saltan muchos derechos al mismo tiempo”. Enrique Díez cree que va a suponer “la profesionalización de la dirección escolar como si fueran gerentes: lo que van es a gestionar los centros públicos con rentabilidad económica, y no con rentabilidad social”.

A este cambio de modelo hay que añadirle la degradación que los centros ya han sufrido con los recortes presupuestarios. Díez asegura que “lo que pretenden es convertir la educación en un negocio. Los datos de la Unesco dicen que se mueve en el mundo de la educación dos billones de dólares anualmente. Ahora el capitalismo ha conquistado toda la geografía, y la última frontera que les queda son los servicios públicos”. José Luis Pazos cree que la reforma pone la puntilla a las agresiones presupuestarias. “Se quiere desmantelar gran parte de los avances que la educación pública ha conseguido en las últimas tres o cuatro décadas”.
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domingo, 30 de septiembre de 2012

"Seguimos rodeando el Congreso para decirles a quienes dicen mandarnos que no, que desobedeceremos sus imposiciones injustas, como la de pagar su deuda, y que defenderemos los derechos colectivos (...) para iniciar un proceso que permita que los responsables de la crisis dejen de ser impunes, para que los pirómanos que han provocado nuestra crisis no sean recompensados y empiecen, en cambio, a ser juzgados." Coordinadora 25S

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Text llegit a la revista VIENTO SUR

El pasado 25S nos convocamos a rodear el Congreso de los diputados para rescatarlo del secuestro de la soberanía popular llevado a cabo por la Troika y los mercados financieros. Una ocupación ejecutada con el consentimiento y la colaboración de la mayoría de los partidos políticos. A pesar de las constantes amenazas, las manipulaciones mediáticas y la intensa campaña para infundir temor en la población, decenas de miles de personas acudimos a la cita y dijimos alto y claro que no tenemos miedo, que estamos juntas en esto y que no vamos a pararnos hasta que dimitan y se inicie un proceso constituyente.

El gobierno nos respondió con golpes, infiltraciones, detenciones, violencia indiscriminada, heridos y un despliegue policial absolutamente inédito. Sin embargo… perdió. Las imágenes de la represión han dado la vuelta al mundo y la visita de Rajoy a la ONU quedó completamente ensombrecida por la capacidad organizativa y comunicativa que hemos demostrado. El debate sobre la legitimidad de la acción del 25 se ha abierto, y hoy toda la sociedad española habla de ello, debate, opina, toma posición. Hemos iniciado una gran conversación y este es el camino que queremos seguir.

Por mucho que gobierno y medios de comunicación traten de convertir nuestras reivindicaciones en un problema de orden público, salir a la calle a reivindicar derechos es hacer política, manifestarse es hacer política, tomar la palabra es hacer política.

Seguimos aprendiendo. Hoy, 29 de septiembre, las calles se han vuelto a llenar con miles de personas que dicen basta y que quieren tirar del freno a una realidad que se está volviendo cada vez más insoportable. Y además, hoy, salimos para acompañar y sentirnos acompañados por nuestros hermanos y hermanas portugueses, griegos e italianos, rodeando su propio parlamento. Los “Cerdos” son ellos, nosotros y nosotras somos el sur de Europa, y sin el sur de Europa, no hay Europa posible.

Seguimos rodeando el Congreso porque queremos dar un salto en la movilización social y poner en el centro la recuperación de la soberanía y del poder ciudadano, es decir, de la democracia. En este año y medio hemos aprendido a integrar, a pensar y actuar colectivamente, entablando alianzas imprevisibles: mareas de todos los colores tomando la ciudad; vecinos y vecinas parando desahucios, funcionarios y funcionarias cortando calles… Ahora sabemos descifrar complejos conceptos económicos y legales, cuidarnos y cuidar a las demás, comunicarnos mejor, gestionar espacios de participación y discusión en las redes, las plazas,y los centros de trabajo; reírnos de la violenta estupidez del poder, ante la que, cada vez más, resistimos en lugar de correr. Hemos logrado ampliar los métodos de las viejas formas de lucha, y hemos llevado a cabo iniciativas que queremos seguir desarrollando desde abajo, sin atajos y paso a paso. Porque creemos que el tiempo de las decisiones tomadas por unos pocos ha terminado; porque, frente a quienes quieren dejarnos sin futuro, tenemos los medios y la inteligencia colectiva para decidir y construir la sociedad que queremos; porque no necesitamos falsos intermediarios, sino recursos y herramientas colectivas que fomenten activamente la participación política de todas las personas en los asuntos comunes.

Seguimos rodeando el Congreso para decirles a quienes dicen mandarnos que no, que desobedeceremos sus imposiciones injustas, como la de pagar su deuda, y que defenderemos los derechos colectivos: la vivienda, la educación, la salud, el empleo, la participación democrática, la renta. Para iniciar un proceso que permita que los responsables de la crisis dejen de ser impunes, para que los pirómanos que han provocado nuestra crisis no sean recompensados y empiecen, en cambio, a ser juzgados.

Ni el gobierno de Zapatero, ni el de Rajoy nos han escuchado. Ambos han traicionado a sus propios votantes llevando adelante medidas que prometieron que nunca pondrían en marcha. No obedecen a los ciudadanos, no tienen la valentía ni interés para hacerlo. El gobierno Rajoy, por lo tanto, no nos sirve y exigimos su dimisión.

Hoy se han presentando los presupuestos generales del Estado para el año que viene. Esos presupuestos son el resultado de una reforma de la Constitución ejecutada a medias entre el PSOE y el PP sin que la ciudadanía pudiera decir nada al respecto. Esos presupuestos dedican mucho más dinero a pagar una deuda ilegítima que a las necesidades sociales que puede articular una salida colectiva de la crisis. Esos presupuestos son una vergüenza para la soberanía nacional, para la democracia. Y por eso tenemos que pararlos.

Queremos hacer un llamamiento a una nueva movilización cuando los presupuestos se discutan en el Parlamento. Queremos estar de nuevo aquí esos días para decirles que no, que se acabó gobernar sin preguntar.

Exigimos también el cese de la criminalización, la libertad de la persona aún detenida y que se retiren todos los cargos imputados a las otras compañeras que asimismo fueron vejadas y maltratadas en virtud de unas diligencias intolerables en un estado de derecho. Que se abra una investigación sobre la actuación policial durante el día 25.

Estos días hemos visto que podemos, si nos organizamos, si nos comunicamos, si usamos nuestras redes e infundimos confianza, calma, inteligencia colectiva. Por eso os proponemos que participéis en la Coordinadora25S, no sólo aquí en Madrid, sino en todas partes, que organicéis vuestros propios nodos de esta red, que hagáis vuestras las convocatorias… Nos están quitando lo poco que quedaba por defender. Nos queda absolutamente todo por construir.
No tenemos miedo.

Los presupuestos de la vergüenza, los vamos a rodear.

Que se vayan.

Sí se puede.



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domingo, 23 de septiembre de 2012

Cataluña, no nos dejes solos, por Isaac Rosa

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Article llegit al DIARIO.ES

Isaac Rosa
Si la integridad territorial de España dependiera de los argumentos con que la derecha política y mediática descarta estos días la independencia de Cataluña, ya podrían los catalanes independentistas enfriar el cava porque sería cuestión de días. Hay que ver la birria de razones con que quieren convencernos de que una Cataluña independiente es imposible por inviable.

Argumentos sentimentaloides del tipo “Cataluña no es nada sin España” ni los tengo en cuenta, porque recuerdan al “no puedo vivir sin ti” que precede a toda separación, y que dura tanto como tarda uno en darse cuenta de que no sólo puede vivir sin su ex, sino mucho mejor.

Luego están los argumentos ‘expulsivos’: un Estado catalán se quedaría fuera de la Unión Europea, del euro, de la OTAN, y hasta de la liga de fútbol. En cuanto al euro, ya veremos si no somos nosotros los que acabamos fuera de Europa y del euro, bien porque nos echen, bien porque se venga abajo el invento europeo. Lo de no poder pertenecer a la OTAN, muchos correríamos a preguntar dónde hay que firmar, y así están desde siempre algunos países, incluso en Europa. Y en cuanto a la liga de fútbol, es un negocio antes que un deporte, y ya lo apañarían.

Y por último están los argumentos ‘ruinosos’: Cataluña no sería viable como Estado en un momento como este, de grave crisis económica europea, española y también catalana, y se hundiría sin remedio. Se olvidan de que los nuevos Estados suelen nacer de los escombros, tras guerras y secesiones dramáticas, y sobre esos escombros (que a menudo son literales, de país destrozado) levantan el nuevo Estado.

En definitiva: que si Cataluña sigue o no siendo parte de España no dependerá ni del euro, ni de la crisis ni de jugar la Copa del Rey, sino de que los catalanes quieran continuar siendo miembros del club hispánico. Vale, están también los argumentos de fuerza: suspender la autonomía y mandar el ejército, pero como ahí se acaba toda posibilidad de discusión, ni lo considero.

Por mucho que les pese a algunos, Cataluña será lo que los catalanes quieran. ¿Y el resto de españoles? ¿Qué queremos? Yo hablo por mí, y por otros que sé que piensan como yo. Y mi postura es casi suplicante: ¡amigos catalanes, no os vayáis, no nos dejéis solos! Frente a la chulería con la que algunos comentaristas despachan las aspiraciones catalanas con un “déjalos, que se vayan, que ya se arrepentirán”, yo prefiero no tentar la suerte y les pido: no os vayáis, no nos dejéis solos.

Porque si para algunos es impensable una España sin Cataluña, yo tengo suficiente imaginación para hacerme a la idea, y me aterra una España sin Cataluña (y sin Euskadi, que en tal caso no se quedaría atrás). ¿Se lo imaginan, una España sin las variaciones vasca y catalana, una España reconcentrada en su castellanidad?

En una España sin catalanes ni vascos, los que quedásemos tocaríamos a más en todo, por ser menos para repartir: nos tocaría por cabeza más rescate, más modelo productivo fracasado, más monarquía, más bipartidismo, más santa Transición, más conferencia episcopal, más jueces carcas, más contrarreforma educativa, más facherío sociológico, más prensa cavernícola, más Academia de la Historia, más banca tóxica, más poder económico dominante, más corrupción; más de todo per cápita. Sí, ya sé que también en Cataluña hay crisis, derecha rancia, obispos, corrupción y gran capital, pero sospecho que en el reparto del ajuar común saldríamos perdiendo los que estamos a este lado del Ebro; y lo mismo valdría para Euskadi.

Sería además una España herida, humillada, lo que hincharía aún más el nacionalismo español -que también existe aunque los que se dicen antinacionalistas nunca lo reconozcan-; ese mismo nacionalismo que con sus hechos y sus palabras es desde hace años el mayor fabricante de separatistas en Cataluña y Euskadi.

Asumo que en Cataluña hay un número importante de independentistas convencidos que querrían llegar hasta el final –y entre ellos no figura Mas, que está a otra cosa, ni tampoco CiU-. Pero estoy seguro de que la mayoría de catalanes no quiere salir de España: quiere salir de esta España, que no es lo mismo. Pero es que de esta España somos muchos los que queremos salir, sin tener la posibilidad de independizarnos. De esta España fallida, donde no queda ya institución que no esté en crisis, y donde caminamos con paso firme hacia el agujero.

Por eso digo: amigos catalanes, no os vayáis, no nos dejéis solos, quedaos con nosotros y cambiemos juntos esta España, construyamos otra donde ni vosotros ni los demás nos sintamos incómodos, una España que tenga futuro y en la que no tengamos más motivos para temer o avergonzarnos de los que tienen los habitantes de otros países. Una España que ya no podrá ser monárquica, ni tampoco autonómica, porque el proyecto de la Transición hace agua por demasiados sitios. República, federal, son palabras que todavía imponen; pero más nos valdría tomarnos en serio esa incomodidad de catalanes y vascos y de tantos españoles, y apostar por salir de la crisis desechando todo lo fallido para construir de nuevo, antes de que se nos caiga encima.
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¿Por qué es importante que la Sanidad Pública cubra también a las personas con mayores ingresos? Por Marciano Sánchez Bayle

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Article llegit a HABLAMOS REPÚBLICA

Marciano Sánchez Bayle
En el RD Ley 16/2012 y en el RD 1192/2012 en los que se vincula el acceso a la atención sanitaria a la condición de asegurado se excluye explícitamente de la atención sanitaria a las personas con rentas superiores a 100.000 euros al año, dándoles la opción de suscribir convenios especiales de atención sanitaria con los que recibirían asistencia mediante el pago de unas cantidades entre 750 y 1560 euros/año según sean mayores o menores de 65 años, por cierto las mismas que se exigen a los inmigrantes irregulares.

El argumentario oficial viene a decir que la medida se basa en el hecho de que se trata de personas con elevados recursos y que no tiene sentido que el conjunto de la ciudadanía les sufrague la sanidad gratuita. Este argumento supone o mala fe o desconocimiento sobre la financiación de la Sanidad Pública que desde el Pacto de Toledo (1995) se basa en los impuestos y no en las cotizaciones a la Seguridad Social, es más a partir de los acuerdos sobre financiación autonómica de 2001 y 2009 los fondos provienen del IRPF y fundamentalmente de los impuestos sobre el consumo (IVA, hidrocarburos, impuestos especiales,…) de manera que estas personas (las que tienen rentas superiores a 100.000 euros/año) que son las que las declaran a Hacienda, ya cotizan mas en el IRPF y mediante el consumo con lo que su aportación al mantenimiento de la Sanidad es mayor que el del resto de la población (y si se pensase que aún así es insuficiente el mecanismo adecuado seria el incrementar el porcentaje de aportación de los tramos superiores de la renta y/o crear tramos nuevos como se ha hecho en Francia).

 Siendo esto así, ¿por qué este empeño de dejarlos fuera de la cobertura pública o al menos de dificultar su acceso? En primer lugar, conviene preguntarse quien obtiene beneficios de esta salida de la cobertura pública de las personas con rentas elevadas, obviamente las compañías privadas de aseguramiento y provisión sanitaria  están sumadamente interesadas en este grupo de población porque son personas que significativamente tienen menos problemas de salud y utilizan menos el sistema sanitario, por lo que el supuesto efecto de disminuir la presión sobre la Sanidad Pública es irrelevante y además se les da una coartada para que no paguen los impuestos que van destinados a la sanidad o consigan desgravaciones fiscales de los seguros privados, que es un conocido objetivo de los gobiernos conservadores (CiU lo ha reclamado  reiteradamente), favoreciendo así la desfinanciación de la Sanidad Pública. Por otro lado, los “convenios” que propone el gobierno para mantener su cobertura pública son sospechosamente similares o mas caros que los seguros privados alternativos.

Pero hay otros puntos clave que aconsejan mantener la cobertura de este grupo de población, mencionaré algunos:

1. La legitimidad del sistema sanitario público. Si se excluye al sector con más poder de la sociedad, no solo económico, ¿cómo van a defender el SNS si para ellos ya es “algo” de lo que no pueden obtener beneficios? Recordemos que por ahora  gran parte de los candidatos a ser excluidos por la vía de renta alta acuden a la pública cuando detectan problemas de salud graves, pues saben que, todavía, en el SNS hay magníficos recursos y profesionales que pueden resolverles mejor sus problemas de enfermedad. Algunos han comprobado en sus carnes cómo se comporta la privada cuando el caso es complejo.

2. El principio de equidad. ¿Porqué potenciar la privada si la pública es más equitativa? ¿Acaso el valor de la equidad, para todos ricos y pobres, no es un valor a defender? ¿Queremos una sociedad con más desigualdad o con menos? Sabemos las consecuencias de la desigualdad, más pobreza, más violencia, más injusticias, más rencor, más odio, más enfermedad,... ¿Es eso lo que queremos? La Constitución habla de los derechos de todas las personas, segmentar derechos por grupos económicos y sociales, es avanzar en la línea de eliminarlos.

3. Garantizar la eficiencia. Si tenemos uno de los SNS más eficientes del mundo (relación calidad/precio) ¿a qué viene introducir medidas como ésta que lo que van a conseguir es que deje de serlo por la vía de la inequidad? Nuestro SNS es uno de los más eficientes del mundo, se pueden consultar los informes al respecto de la OCDE, o del Observatorio Europeo de Políticas y Sistemas de Salud (OMS-Oficina Regional para Europa). Eficiente,  lo que significa es mayor calidad a un menor precio, así de forma muy sucinta. En los EEUU, el país dedicaba en 2010 un 17,6% del PIB a gastos de salud, mientras en el nuestro esta cifra se situaba en 2009 en el 7,1% (gasto público. Fuente: OCDE). Y  a pesar de ello nuestros índices de salud superan de manera muy significativa a  los de EEUU. Son mucho mejores con menos de la mitad de gasto. ¿Somos o no somos más eficientes? Lo somos sin duda.

 4. Asegurar una cobertura de calidad. También sabemos como se las gastan en las compañías privadas de seguros sanitarios, sus pólizas están cargadas de “letra pequeña” (mas aún que la de las preferentes) y de exclusiones y limitaciones de cobertura. Si tienes más de 65 años te dirán que ya veremos si nos interesa aceptarlo como asegurado, si tienes una enfermedad crónica pues ya veremos que valor le ponemos a la prima, si tienes una enfermedad grave ya veremos hasta dónde cubrimos la asistencia, que vale, que si, que te lo pueden cubrir todo, pero  eso es muy caro También sabemos que si alguna vez necesitamos y usamos los servicios asistenciales del SNS que nadie nos pregunta el tamaño de nuestra cuenta corriente, ni ha condicionado la atención de sus profesionales si eres diabético desde hace años, o si un familiar enfermo de lo mismo, o si vives en Cádiz o en Navarra,  y tampoco te han dicho que si al cabo de 6 meses no estas recuperado que no vuelvas. Quizás deberías saber que la segunda causa de ruina en las familias americanas (las de EEUU) son los gastos derivados de enfermedad, y no estamos hablando de familias sin seguro, no, estamos hablando de familias que tenían algún tipo de seguro médico. Es decir familias que pagaban sus cuotas pero en las que un mal día alguien se pone más enfermo de lo que dice la póliza y entonces comienzan los problemas de tipo financiero. Que si tengo que pedir un préstamo, que si me lo van a dar o no, que si lo podré pagar. Y así cada vez mas hasta ser la segunda causa repito, hasta la insolvencia, ruina, quiebra o apretura del cinturón al máximo (adiós a la universidad de mis hijos, al nuevo coche, etc.). La angustia a la que esta sometida la clase media americana esta bien descrita en películas como “John Q” (2001) de Nick Cassavetes, protagonizada por el actor Denzel Washington. Ejemplos como el reflejado en la película abundan a millones en los EEUU. ¿Le gustaría  a alguien encontrarse en parecidas circunstancias? Estoy seguro que no. Y eso que los chicos del Gobierno  del PP admiran, la libertad de elección que existe en EEUU, un gran país en muchos otros aspectos, es solo libertad directamente proporcional al tamaño de nuestra economía. De las rentas bajas no hablamos pues simplemente están excluidos de la atención sanitaria.

Otra consideración. Deberíamos conocer que cuando el beneficio es el motor casi exclusivo de un servicio no son sino las consideraciones ligadas al mismo las que se imponen. Es la cuenta de resultados la que marca la agenda y eso implica una gestión de personal, entre otras, que significa peores remuneraciones, menos personal cualificado fundamentalmente del lado de la enfermería, y lo más grave la selección de patologías que son rentables y el descarte de las que no lo son, habitualmente derivadas de una u otra forma al sector público, si es que existe.

La retirada de las rentas elevadas del sistema sanitario público tiene pues efectos muy negativos sobre el funcionamiento del SNS y responde a una estrategia bastante clara de potenciar los seguros privados y  “descremar” la cobertura de la Sanidad Pública. Es evidente que desde el gobierno del PP se pretende segmentar el actual sistema sanitario creando un nuevo modelo donde las personas de mayores rentas serian atendidas por los seguros privados (muy probablemente subvencionados mediante desgravaciones fiscales), los trabajadores por cuenta ajena tendrían un sistema de seguro público mas deteriorado y de menor calidad que el actual y la asistencia del resto de la población volvería a depender de un modelo de beneficencia de muy baja calidad,  y conviene recordar la frase de Olof Palme de que “un servicio para pobres será siempre un pobre servicio”, porque eso es lo que pretende la actual contrarreforma sanitaria, el deterioro del sistema público para favorecer los negocios privados a costa de la salud de todos.
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